Sociedad Tolkien Uruguaya

Archivo para Octubre, 2008


Hola a todos:

Este fin de semana se desarrollaron las Jornadas Tolkien Uruguayas en Piriápolis. A ellas asistimos Linwen, Mornox, Arnarninquë, Elessar y yo.
Ya antes de llegar sabíamos que íbamos a ser los únicos. Muchos ya habían avisado que no podían venir.
Fue una reunión muy divertida y pudimos compartir muchas cosas, algunas relacionadas con Tolkien y otras no. En un momento Linwen leyó unos textos que Mornox había traído relacionados con la historia de la Tierra Media (concretamente sobre si en la Tierra Media existían las predicciones). Fue una charla interesantísima en la que hablamos mucho de la creación y Eru, los Ainur y Melkor. Los que leímos el Silmarillion desempolvamos nuestra memoria para explicar cosas a los que no lo leyeron. También jugamos a un juego de palabras cruzadas creado por Linwen (gracias Anis) realmente original y entretenido.
Compartimos un almuerzo que tomó mas o menos tres horas en cocinar (ni Sam demoró tanto en Ithilien), una partida de Mah-Jong muy entretenida aunque en cuatro o cinco manos solo se logro Mah-Jong una vez (bien Marce).
Yo tuve que regresar el sábado por la tarde y los chicos siguieron con las celebraciones. Ya nos contaran ellos como siguió.

Pero todo esto me sirvió para reflexionar sobre la STU, su estado actual, su misión y su futuro. Y quisiera compartir algunas ideas y propuestas:
Ha sido parte de nuestra historia que hay gente que vino, se quedo un tiempo con nosotros y luego siguió por otros caminos. Hay gente que esta con nosotros pero su participación es virtual (y mas que bienvenida) y hay gente que compartió muchísimas cosas de cerca y ahora por razones personales no puede estar tan cerca como quisiera. Pero creo que dentro de este proceso hubo un grupo que siempre estuvo presente y lo esta desde hace años. Y coincidió este año que justamente ese grupo es el que estuvo presente en las Jornadas Tolkien en Piriapolis.
Quisiera, de alguna manera, reconocer esta constancia y entrega. Agradecerles por estar siempre ahí y hacer de esto algo mucho más grande que una asociación Tolkien.
Pensando en este pasado y mirando hacia el futuro propongo crear una Comisión Directiva de la STU formada por estas personas: Ana Laura (Linwen), Martín (Mornox), Marcelo (Arnarninquë) y Sebastián (Elessar).
Esto no pretende ser excluyente ni mucho menos. Todos los miembros de la STU son bienvenidos a ser parte de esta Comisión a través de su participación.
La pregunta es, ¿para qué necesitamos una Comisión Directiva?
Me gustaría cambiar el enfoque que ha tenido la STU hasta ahora. Nuestro único punto de encuentro eran las reuniones mensuales que terminaban siendo reuniones de amigos (muy divertidas) en las que hablábamos de Tolkien o de cualquier otra cosa, pero eran casi una excusa para encontrarnos.
Quisiera que a partir de ahora las reuniones mensuales se conviertan en algo más universal en las que hablemos concretamente de temas relacionados con la vida y obra de Tolkien. Las charlas que tuvimos ayer en las Jornadas, me mostraron que ese debe ser el camino. Reuniones mensuales en un lugar publico a la que se invite a todos los interesados y para las que se preparen temas concretos, de difusión o de discusión. Para lograr que esto funcione es que necesitamos una Comisión Directiva.
Como siempre ha sido la historia de la STU, esta propuesta esta abierto a la discusión y se aceptan propuestas distintas. Mi intención es que las propuestas vengan de gente que tiene realmente la voluntad de participar activamente en todo lo que tenga que ver con la STU.
Nos gustaría mucho recibir opiniones y cometarios de todos ustedes.
Muchas gracias,
Alejandro del Pino

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Continuando con esta sección, comparto con ustedes otro de los poemas.

EL HOMBRE DE LA LUNA DESCENDIÓ CON PREMURA

Inglés

The Man in the Moon had silver shoon,
and his beard was of silver thread;
With opals crowned and pearls all bound
about his girdlestead,
In his mantle grey he walked one day
across a shining floor,
And with crystal key in secrecy
he opened an ivory door.

On a filigree stair of glimmering hair
then lightly down he went,
And merry was he at last to be free
on a mad adventure bent.
In diamonds white he had lost delight;
he was tired of his minaret
Of tall moonstone that towered alone
on a lunar mountain set.

He would dare any peril for ruby and beryl
to broider his pale attire,
For new diadems of lustrous gems,
emerald and sapphire.
He was lonely too with nothing to do
but stare at the world of gold
And heark to the hum that would distantly come
as gaily round it rolled.

At plenilune in his argent moon
in his heart he longed for Fire:
Not the limpid lights of wan selenites;
for red was his desire,
For crimson and rose and ember-glows,
for flame with burning tongue,
For the scarlet skies in a swift sunrise
when a stormy day is young.

He’d have seas of blues, and the living hues
of forest green and fen;
And he yearned for the mirth of the populous earth
and the sanguine blood of men.
He coveted song, and laughter long,
and viands hot, and wine,
Eating pearly cakes of light snowflakes
and drinking thin moonshine.

He twinkled his feet, as he thought of the meat,
of pepper, and punch galore;
And he tripped unaware on his slanting stair,
and like a meteor,
A star in flight, ere Yule one night
flickering down he fell
From his laddery path to a foaming bath
in the windy Bay of Bel.

He began to think, lest he melt and sink,
what in the moon to do,
When a fisherman’s boat found him far afloat
to the amazement of the crew,
Caught in their net all shimmering wet
in a phosphorescent sheen
Of bluey whites and opal lights
and delicate liquid green.

Against his wish with the morning fish
they packed him back to land:
‘You had best get a bed in an inn’, they said;
dijeron; ‘the town is near at hand’.
Only the knell of one slow bell
high in the Seaward Tower
Announced the news of his moonsick cruise
at that unseemly hour.

Not a hearth was laid, not a breakfast made,
and dawn was cold and damp.
There were ashes for fire, and for grass the mire,
for the sun a smoking lamp
In a dim back-street. Not a man did he meet,
no voice was raised in song;
There were snores instead, for all folk were abed
and still would slumber long.

He knocked as he passed on doors locked fast,
and called and cried in vain,
Till he came to an inn that had light within,
and tapped at a window-pane.
A drowsy cook gave a surly look,
and ‘What do you want?’ said he.
‘I want fire and gold and songs of old
and red wine flowing free!’

‘You won’t get them here’, said the cook with a leer,
‘but you may come inside.
Silver I lack and silk to my back -
maybe I’ll let you bide’.
A silver gift the latch to lift,
a pearl to pass the door;
For a seat by the cook in the ingle-nook
it cost him twenty more.

For hunger or drouth naught passed his mouth
till he gave both crown and cloak;
And all that he got, in an earthen pot
broken and black with smoke,
Was porridge cold and two days old
to eat with a wooden spoon.
For puddings of Yule with plums, poor fool,
he arrived so much too soon:
An unwary guest on a lunatic quest
from the Mountains of the Moon.

Español

El Hombre de la Luna ornaba su cintura
con una guirnalda de perlas;
de ópalos coronado y de plata calzado,
con barbas de plateadas hebras,
recorrió cierto día suelos que relucían,
vestido con un manto gris,
y con llave de vidrio, con cuidado sigilo,
abrió una puerta de marfil.

Descendió con presteza su brillante escalera
de cabello y de filigrana,
y se sintió feliz de verse libre al fin
en una aventura alocada.
Ya se sentía hastiado de sus diamantes blancos
y lo aburría su alminar,
con sus altas murallas de piedra solitaria
en la cordillera lunar.

Afrontaría riesgos para adornar su atuendo
con rubíes y con berilos
y jóvenes diademas de relucientes gemas,
de esmeraldas y de zafiros.
Se sentía muy solo, mirando el mundo de oro
que, alegre, a lo lejos rodaba;
escuchando el murmullo que subía confuso;
dejando que el tiempo pasara.

Cuando en el plenilunio de argén era su mundo
su corazón ansiaba el Fuego:
no luces blanquecinas de tristes selenitas;
porque bermejo era su sueño,
era carmín, rosado, era rojo abrasado
llamaradas de ardientes lenguas;
era un cielo escarlata, al alba renovada
de un joven día de tormenta.

De azul tendría mares, vivas tonalidades
de pantanos y verdes bosques;
la alegría añoraba de la tierra poblada,
la roja sangre de los hombres.
Codiciaba el cantar, la risa sin final,
buen vino y caliente comida,
no más tortas de perlas o de nieve ligera,
ni luz de luna por bebida.

Sus pies repiqueteaban, pues con carne soñaba,
con pimienta, y cubas de ponche;
tropezó de repente en la escala pendiente
y antes de Yule, en una noche,
meteoro veloz, dando tumbos cayó,
como estrella fugaz en vuelo,
a un baño en la Bahía de Bel, ventosa y fría,
desde un escalón del sendero.

Empezaba a pensar, temiendo su final,
qué cráteres podía hacer,
cuando unos pescadores lo encontraron a flote
y, estupefactos, en su red
como pez lo atraparon, reluciente y mojado
en un brillo fosforescente
de tonos blanquiazules con opalinas luces
de delicado y puro verde.

Contra su voluntad, cual pesca matinal
lo enviaron, de regreso, a tierra:
“Mejor que busques cama, podrás hallar posada”,
dijeron; “el pueblo está cerca”.
Solamente el repique de una campana triste,
alta en la Atalaya Marina,
cantó las novedades de aquel luneado viaje
en horas tan intempestivas.

No tuvo desayuno, tampoco fuego alguno,
y el alba era húmeda y helada.
Cenizas por hogueras, fango en lugar de hierba,
y por sol, una humeante lámpara
en una oscura calle. No pudo hallar a nadie,
ninguna voz se alzaba en canto;
oía los ronquidos de los hombres dormidos
que aún soñarían un rato.

Golpeó, mientras andaba, puertas acerrojadas,
dando en vano voces y gritos,
hasta hallar un mesón con luz en su interior,
y golpeteó sobre los vidrios.
“Dime, ¿qué es lo que quieres?”, preguntó torvamente
un cocinero adormilado.
“¡Cantos antiguos quiero, y también oro, fuego
y vino rojo sin descanso!”

“De eso aquí no hallarás, pero puedes entrar”,
dijo el cocinero ladino.
“Estoy falto de plata, seda quiere mi espalda;
tal vez así te dé cobijo”.
Un plateado regalo para abrir el candado,
una perla por pasar dentro;
por un sitio caliente junto al hogar ardiente
pagó con otros veinte obsequios.

A pesar de hambre y sed nada pudo comer
sin dar antes corona y capa;
pero no obtuvo más que una sopa glacial
dos días atrás preparada:
cuchara de madera; por plato, una cazuela
de barro, quebrada y negruzca.
Para el budín de Yule con pasas, el gandul,
llegó con sobrada premura:
huésped desprevenido, de lunático sino
desde los Montes de la Luna.

Respecto al análisis, algunas cosas interesantes de destacar.

Éste es el segundo poema dedicado al Hombre de la Luna
En este caso, la rima que dio origen a la composición fue la siguiente:

The Man in the Moon
Came down too soon,
And asked his way to Norwich;
He went by the south,
And burnt his mouth
With supping cold plum porridge.

El Hombre de la Luna
bajó demasiado pronto
y preguntó por el camino a Norwich;
fue por el sur
y se quemó la boca
al sorber una sopa fría con pasas.

La canción infantil, sin demasiado sentido, contiene una contradicción que invita a la imaginación: ¿cómo pudo el Hombre quemarse la boca con sopa fría? Tolkien, otra vez, da la explicación: “se quemó” es irónico, porque el corazón del protagonista “ansiaba el Fuego”, hastiado como estaba del mundo frío de la Luna. No lo obtuvo, ni tampoco los colores vivos, ni los cantos alegres, “la roja sangre de los hombres”.

Obsérvese los siguientes versos:

He began to think, lest he melt and sink,
what in the moon to do, Empezaba a pensar, temiendo su final,
qué cráteres podía hacer,

La traducción literal sería algo así como “Empezó a pensar qué podía hacer en la luna, para no derretirse y hundirse” ¿A santo de qué los “cráteres” de la traducción?

Hay que tener en cuenta ante todo que el Hombre ya no está en la Luna, sino en la Bahía de Bel, frente a las costas de la Tierra Media; por ello no tiene sentido preguntarse “qué podía hacer en la luna”. La frase what in the moon está calcada de la expresión inglesa what on earth, lit. “qué sobre la tierra”, donde on earth equivale a nuestro “cuernos, demonios, diantres”. Evidentemente, es la frase que usará el Hombre de la Luna, reemplazando earth por su hábitat natural. Por ello es que se ha vertido con una expresión igualmente ficticia, pero quizás adecuada para el entorno lunar: “qué cráteres” es una frase selenita.

Este tipo de creatividad lingüística, que adecua expresiones familiares a pueblos, geografías e historias ficticias, es por supuesto una de las especialidades de Tolkien. Los ejemplos son demasiado numerosos como para analizarse aquí, pero mencionemos que esta misma expresión on earth recibe tratamientos similares en El Señor de los Anillos. Es típica del habla hobbit: Frodo la usa cuando dice: “This ring! How, how on earth did it come to me?” En la traducción del Minotauro, la frase es respectivamente: “¡Este anillo! ¿Cómo rayos ha venido a mí?”.

En la época en que Tolkien escribía este poema, hizo algunos dibujos relacionados. Aquí, uno de ellos.

Hombre en la Luna

Interesante, no?

Fuente: http://uan.nu/dti/traduc.html

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Este libro fue publicado por J.R.R. Tolkien en 1962. Contiene 16 poemas, dos especificamente sobre Tom Bombadil y el resto de temas más generales y variados.
En esta instancia comparto uno que nos incita a pensar en la discriminación que hoy vivimos hoy en día. Pero luego claro, el final es bastante más feliz.

PERRY THE WINKLE / PERRY GUIÑOS

En inglés:
The Lonely Troll he sat on a stone
and sang a mournful lay:
‘O why, O why must I live on my own
in the hills of Faraway?
My folk are gone beyond recall
and take no thought of me;
alone I’m left, the last of all
from Weathertop to the Sea’.

‘I steal no gold, I drink no beer,
I eat no kind of meat;
but people slam their doors in fear,
whenever they hear my feet.
O how I wish that they were neat,
and my hands were not so rough!
Yet my heart is soft, my smile is sweet,
and my cooking good enough.’

‘Come, come!’ he thought, ‘this will not do!
I must go and find a friend;
a-walking soft I’ll wander through
the Shire from end to end’.
Down he went, and he walked all night
with his feet in boots of fur;
to Delving he came in the morning light,
when folk were just astir.

He looked around, and who did he meet
but old Mrs. Bunce and all
with umbrella and basket walking the street;
and he smiled and stopped to call:
‘Good morning, ma’am! Good night to you!
I hope I find you well?’
But she dropped umbrella and basket too,
and yelled a frightful yell.

Old Port the Mayor was strolling near;
when he heard that awful sound,
he turned all purple and pink with fear,
and dived down underground.
The Lonely Troll was hurt and sad:
‘Don’t go!’ he gently said,
but old Mrs. Bunce ran home like mad
and hid beneath her bed.

The Troll went on to the market-place
and peeped above the stalls;
the sheep went wild when they saw his face,
and the geese flew over the walls.
Old Farmer Hogg he spilled his ale,
Bill Butcher threw a knife,
and Grip his dog, he turned his tail
and ran to save his life.

The old Troll sadly sat and wept
outside the Lockholes gate,
and Perry-the-Winkle up he crept
and patted him on the pate.
‘O why do you weep, you great big lump?
You’re better outside than in!’
He gave the Troll a friendly thump,
and laughed to see him grin.

‘O Perry-the-Winkle boy,’ he cried,
‘come, you’re the lad for me!
Now if you’re willing to take a ride,
I’ll carry you home to tea’.
He jumped on his back and held on tight,
and ‘Off you go!’ said he;
and the Winkle had a feast that night,
and sat on the old Troll’s knee.

There were pikelets, there was buttered toast,
and jam, and cream, and cake,
and the Winkle strove to eat the most,
though his buttons all should break.
The kettle sang, the fire was hot,
the pot was large and brown,
and the Winkle tried to drink the lot,
in tea though he should drown.

When full and tight were coat and skin,
they rested without speech,
till the old Troll said: ‘I’ll now begin
the baker’s art to teach,
the making of beautiful cramsome bread,
of bannocks light and brown;
and then you can sleep on a heather-bed
with pillows of owlets’ down’.

‘Young Winkle, where’ve you been?’ they said.
‘I’ve been to a fulsome tea,
and I feel so fat, for I have fed
on cramsome bread’, said he.
‘But where, my lad, in the Shire was that?
Or out in Bree?’ said they.
But Winkle he up ad answered flat:
‘I aint a-going to say’.

‘But I know where’, said Peeping Jack,
‘I watched him ride away:
he went upon the old Troll’s back
to the hills of Faraway’.
Then all the People went with a will,
by pony, cart, or moke,
until they came to a house in a hill
and saw a chimney smoke.

They hammered upon the old Troll’s door.
‘A beautiful cramsome cake
O bake for us, please, or two, or more;
O bake!’ they cried, ‘O bake!’
‘Go home, go home!’ the old Troll said.
‘I never invited you.
Only on Thursdays I bake my bread,
and only for a few’.

‘Go home! Go home! There’s some mistake.
My house is far too small;
and I’ve no pikelets, cream, or cake:
the Winkle has eaten all!
You Jack, and Hogg, old Bunce and Pott
I wish no more to see.
Be off! Be off now all the lot!
The Winkle’s the boy for me!’

Now Perry-the-Winkle grew so fat
through eating of cramsome bread,
his weskit bust, and never a hat
would sit upon his head;
for Every Thursday he went to tea,
and sat on the kitchen-floor,
and smaller the old Troll seemed to be,
as he grew more and more.

The Winkle a baker great became,
as still is said in song;
from the Sea to Bree there went the fame
of his bread both short and long.
But it weren’t so good as the cramsome bread;
no butter so rich and free,
as Every Thursday the old Troll spread
for Perry-the-Winkle’s tea.

Personalmente creo que es mucho mas lindo en inglés, pero vale la pena a los que no manejan tanto el idioma leerlo también en español.

Sentado en una peña, el Troll
alza triste cantar:
“¿Por qué, por qué he de vivir yo
tan solo en Más Allá?
Ha tiempo que partió mi pueblo
y ya no piensa en mí;
entre la Cima de los Vientos
y el Mar, quedé yo aquí.

No soy ladrón ni borrachín
ni carne como yo;
mas todos cierran al oír
mis pasos con terror.
¡Ay, si tuviera lindos pies
y manos que enseñar!
Mi corazón derrama miel,
¡mis guisos no están mal!

¡No quiero que esto siga así,
un amigo hallaré!
Pisando suave, hasta el confín
de la Comarca iré”.
La noche entera caminó
con sus botas de cuero;
Cavada al alba divisó,
y ya estaban despiertos.

Echó un vistazo, y vio ¿a quién
sino a la vieja Banz
con su sombrilla y cesta?, y él
sonriole muy cordial.
“¡Buen día y noche tenga usted!
¿Cómo va su salud?”
Ella todo dejó caer
y huyó gritando: “¡Uhh!”

Pot el Alcalde estaba allí
y oyó la horrible voz;
se puso rosa y carmesí
y bajo tierra huyó.
Herido el Troll en su bondad
“¡No huyáis!”, les suplicó;
mas se escondió la vieja Banz
debajo del colchón.

El Troll hasta el mercado fue
y recorrió los puestos;
salta la oveja que lo ve
y el ganso escapa al vuelo.
Se atragantó el Granjero Hogg,
Bill le arrojó el cuchillo,
Garra el perro la vuelta dio
rogando escapar vivo.

Sentose el Troll triste a llorar
delante de las Celdas.
A Perry Guiños vio llegar,
que le dio una colleja.
“¿Cómo es que lloras, grandullón?
¡Ven afuera en seguida!”
Rió al pegarle un empujón
y al ver que sonreía.

“¡Oh, Perry Guiños”, gritó el Troll,
“vamos a ser amigos!
¿Aceptarás mi invitación?
¿Tomarás té conmigo?”
Saltando, Perry se agarró
de su ancha espalda: “¡Venga!”
Y en las rodillas del buen Troll
tuvo esa noche cena.

Manteca, crema y confitura,
bizcochos y tostadas;
comió el Guiños hasta la hartura,
¡los botones saltaban!
Ya la marmita en el fogón
cantaba al calentarse,
un mar de té se le sirvió
y tomó hasta anegarse.

Tirantes ya chaqueta y piel
descansaba en silencio
y dijo el Troll: “Te enseñaré
el arte confitero,
a hacer crocante y dulce pan
y dorados tortones
y luego en cama dormirás
y almohada de plumones”.

“Joven Guiños, ¿dónde has estado?”
“Me fui a tomar el té,
y comí tanto pan tostado
que casi reventé”.
“¿Mas dónde en la Comarca, amigo,
o fue tal vez en Bree?”
Repuso envanecido el Guiños:
“No os lo voy a decir”.

“Yo sé”, dijo Curioso Jack.
“Lo vi cuando partió
a los montes de Más Allá
en el hombro del Troll”.
Y todos en un tris partieron
en carro, poney o asno
a las colinas; pronto vieron
la chimenea humeando.

Y comenzaron a llamar:
“¡Troll, un pastel hornea,
para nosotros, dos, o más!
¡Hornea, Troll, hornea!”
“¡Marchad a casa!” dijo el Troll.
“Jamás os invité.
Sólo en jueves cocino yo
y para dos o tres.

¡Marchad! Mi casa es muy pequeña,
debe haber un error,
y no hay pasteles, torta o crema,
¡Perry se los comió!
Tú Jack, y Hogg, y Pot y Banz,
más ya no os quiero ver.
Sólo Guiños puede pasar:
¡fuera de aquí el tropel!”

Ahora bien, con tanto pan
Guiños mucho engordaba
y ni la ropa le iba ya
ni el sombrero le entraba;
pues los jueves, en la cocina
tomaba Perry el té,
y el Troll más chico parecía
según crecía aquél.

Llegó a ser Perry un confitero
sin par, dice el cantar.
Sus tortas muy famosas fueron
desde Bree hasta la Mar.
Mas nunca hubo pan tan crujiente
ni una crema batida
cual la que el Troll todos los jueves
con el té le servía.

ANÁLISIS
Según la información que podemos encontrar en Internet, este ha sido uno de los poemas menos comentados y analizados de eta selección de poemas. Sin embargo, hay cosas interesantes por resaltar. Comparto con ustedes algunas cosas que me parecieron muy interesantes. A saber:

El mayor misterio de este poema está en el nombre de su protagonista, que dio muchos quebraderos de cabeza a los traductores.

En inglés, Perry es un nombre o apodo más o menos común, relacionado a veces con Peter, pero sobre todo con Peregrin. También es perry un el nombre de la sidra hecha con pera (pear) en lugar de manzana. Winkle es un apellido poco frecuente, pero también un frecuentativo del verbo wink “guiñar”, y, sobre todo, el nombre del bígaro o bigarro (littorina littorina, un tipo de molusco pequeño), sinónimo de periwinkle. También, por último, winkle out es un verbo para “extraer”, nacido justamente de la acción de extraer al bígaro de su concha.

Periwinkle, a su vez, es también el nombre de una flor, y probablemente sea la mejor alternativa a la hora de buscar las asociaciones que Tolkien quiso dar al nombre. Se trata de la vinca minor, pequeña y de colores vivos (blanco o azul), que tanto en inglés como en castellano se conoce también con su nombre latino (vinca)pervinca.

Vincapervinca

En algunas regiones, la flor periwinkle también se denomina myrtle, nombre que corresponde normalmente a nuestro “arrayán” o “mirto”. Es posible que Tolkien las considerase flores distintas: en todo caso, en la Fiesta de Despedida de Bilbo hay dos jovencitas hobbit llamadas Pervinca la una (hija de Paladin Tuk) y Myrtle la otra (hija de Milo Madriguera).

Fuente: http://uan.nu/dti/traduc.html

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A contiunación un resúmen de los personajes de la Guerra del Anillo, información ya conocida por todos pero que nunca está de mas releer y recordar.

Fuente: MailxMail

Aragorn.

Es el heredero de Isildur que cortó el Anillo de la mano de Sauron, lo que fue su perdición pues el anillo le traicionó saliéndose de su dedo en una emboscada de los orcos dejándole a descubierto y muriendo por sus flechas.
Aragorn es el capitán de los Dúnedain del Norte, descendiente de los míticos hombres de Osternesse. El mismo Aragorn suele ocultar su condición de Rey de Arnor y Gondor bajo la apariencia de un rudo montaraz llamado Trancos. Durante años se formó como guerrero, sabio y rey con Elrond en Rivendell, después combatió a Sauron con distintos ejércitos tomando numerosas personalidades.
Cuando comenzó la aventura del Anillo, y tras forjar de nuevo la espada Narsil que perteneció a Isildur, Aragorn guió a la compañía junto con Gandalf, y tras la separación se puso al frente de sus hombres e hizo cumplir a los muertos de Erech su juramento. Luego llevó a los ejércitos del Oeste a la victoria en los llanos de Gondor y tras curar a los heridos por el Hálito Negro causado por los Nazgûl, condujo, junto con los otros Capitanes, al gran ejército del Oeste ante las puertas del Morannon para dar tiempo a Frodo y a Sam para concluir su misión.
Tras la destrucción del Anillo Aragorn se proclamó Rey Piedra de Elfo. Se casó después con Arwen Estrella de la Tarde, la hija de Elrond, y reinó con sabiduría durante ciento veinte años.

Bilbo Bolsón

En esta aventura, junto con Gandalf y con el grupo de trece enanos de Thorin Escudo de Roble, Bilbo encontró el Anillo Único sin saberlo.
Volvió a la Comarca como un hombre rico y durante años vivió tranquilo junto con su sobrino Frodo, aunque siempre con las visitas de algún enano, o elfo, o de Gandalf. Fue en su centésimo decimoprimer cumpleaños cuando se fue a vivir a Rivendell con Elrond y la demás gente que allí habita, dejando el Anillo a Frodo por consejo de Gandalf, que ya sospechaba la naturaleza del objeto.
En Rivendell acabó de escribir sus memorias y cuando Frodo partió a destruir el Anillo, Bilbo le dio su espada, Dardo, y la cota de mithril que consiguió en sus aventuras pasadas para que le ayudaran como a él. A la vuelta de Frodo, ya al final de la Tercera Edad, partió con los Elfos y demás personajes singulares hacia las Tierras Imperecederas, a la edad de ciento treinta y un años superando al Viejo Tuk, convirtiéndose así en el hobbit más viejo de la historia.

Boromir

Era hijo de Denethor, Señor de Minas Tirith, y acudió a Rivendell, la casa de Elrond, guiado por un sueño y por el deseo de acabar con Sauron y sus huestes, que cada vez amenazaban más sus tierras. Participó en el Concilio para obtener respuestas, y a pesar del recelo inicial, especialmente con Aragorn, acabó uniéndose a la Compañía de Los Nueve, que debía llevar el Anillo a Mordor para destruirlo.
Sin embargo Boromir nunca pensó que deshacerse de algo tan poderoso fuera una buena idea, y era de la opinión de que lo que debían hacer era llevarlo a Minas Tirith y allí aprovechar su poder para combatir a Sauron. Lo que Boromir no comprendió es que el Anillo era propiedad de Sauron, pues él lo creó, y tornaba en mal todo aquello que se hacía mediante su poder, aún cuando fuera con las mejores intenciones.
No obstante Boromir fue un miembro muy valioso en la Compañía. Luchó bravamente contra los lobos y en Moria, donde cayó Gandalf, y gracias a él salieron de las nieves de Caradhras. Pero el deseo de poseer el Anillo, que el mismo objeto magnificaba y retorcía, hizo que se le ennegreciera el corazón y se le nublara la cordura. Ya en Lotholórien Galadriel se dio cuenta de sus deseos y por ello Boromir desconfió de la Dama, a pesar de las palabras tranquilizadoras de Aragorn.
Fue en los prados de Parth Galen, a los pies del Amon Hen, donde tuvieron que decidir si seguían hacia el Sur o cruzaban el río Anduin. Y mientras lo hacían, Frodo se apartó de los demás para reflexionar sobre el camino a seguir y Boromir le siguió con la intención de hacerle cambiar de opinión sobre la destrucción del Anillo. Al no conseguirlo trató de arrebatárselo por la fuerza, influido por el poder maligno del Objeto, pero Frodo escapó poniéndose el Anillo. Boromir, arrepentido, buscó a Frodo y volvió con los demás. Pero mientras buscaban atacaron los orcos, y allí cayó Boromir, defendiendo a Merry y a Pippin de los orcos, atravesado por muchas flechas, su cuerno roto, y a sus pies los cuerpos de muchos enemigos con los que acabó antes de morir.

Elrond

El medio-elfo es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más notables de toda la Tierra Media. Es uno de los más Grandes Señores de los Elfos, hijo de Eärendil el Elfo Noldor y de Elwing la humana, y eligió pertenecer a los Primeros Nacidos. Su nombre significa “Bóveda de las Estrellas”, y fue el custodio de Vilya, el Anillo del Aire, que recibió de Gil-Galad y mantuvo oculto en la última morada al este del mar, Rivendell o Imladris en Quenya.
Durante la última guerra con Sauron fue en su casa donde se creó la Compañía del Anillo, y se decidieron los asuntos más importantes que condicionaron la historia de la Tierra Media. Además fue el anfitrión de todos los seres que luchaban contra Sauron como Aragorn, quien creció y se educó en Rivendell, Bilbo, que pasó sus últimos años allí, y por supuesto Gandalf quien pasaba sus pocos días de reposo en el valle de Imladris.
Al término de la Tercera Edad Elrond partió junto con los demás hacia las Tierras Imperecederas.

Frodo Bolsón

Frodo Bolsón era un Hobbit excepcional, aunque fuera sólo por ser el heredero de Bilbo, su tio, que fue el que encontró de nuevo el Anillo Único. Cuando éste se marchó Frodo se quedó con Bolsón Cerrado y con un anillo que Bilbo le dio. Desde ese momento Frodo se convirtió en el ser más importante de toda la Tierra Media. Gandalf le habló del Anillo y tras el Consejo de Elrond en Rivendell se comprometió a llevar el Anillo del poder hasta la montaña Orodruin en Mordor, y allí echarlo al fuego donde fue forjado para destruirlo, y con él acabar con el poder de Sauron.
Junto con sus compañeros recorrió la Tierra Media hasta su destino enfrentándose a las fuerzas de Sauron. Al final, ya sólo con su sirviente y amigo Sam, y con Gollum, el antiguo dueño del Anillo, llegarón a las Grietas del Destino y destruyerón el Anillo a pesar del poder maligno que éste ejercía sobre Frodo, gracias a la ambición de Gollum que le hizo caer al fuego con el Anillo tras arrancárselo a Frodo, junto con su dedo. Cuando acabaron su trabajo Sam y Frodo se sentaron a esperar el fin pero las grandes Aguilas les salvaron de la muerte y les llevaron con sus amigos a salvo.
Con la destrucción del Anillo acabó la Tercera Edad de Arda y Frodo, junto con el resto de seres que ya no pertenecían a la nueva Edad, partió desde los Puertos Grises hacia las Tierras Imperecederas.

Galadriel

Hija de Finarfin y hermana de Finrod Felagund, fue una de los que lideraron la rebelión de los elfos Noldorin contra los Valar. Se casó con Celeborn de Doriath y permaneció en la Tierra Media custodiando el Anillo del Agua, Nenya, el Anillo de Diamante, en el bosque de Lórien (o Lothlórien). Gracias al Anillo el bosque permaneció protegido de orcos y otras criaturas malignas y en permanente primavera.
A pesar de ser la Reina de los Elfos del Bosque en la Tierra Media, y esposa de Celeborn de Doriath, Galadriel era una elfo Noldor, y recordaba los días anteriores al Viaje cuya historia se cuenta en el Simarillion. Galadriel tenía los cabellos de oro, y estaba considerada como la más bella de los elfos en toda la Tierra Media. Pero su belleza y su amabilidad esconden un enorme poder, en especial en lo que se refiere a los poderes de las plantas y la Naturaleza.
En El Señor de los Anillos Galadriel recibió a la Compañía de los Nueve en Lórien, tras la caída de Gandalf en la huida de Moria. Allí descansaron durante un tiempo, y la Dama mostró su espejo de agua a Sam y a Frodo. En él Sam vio problemas en La Comarca y Frodo se encontró con El Ojo de Sauron. Frodo trató de cederle el Anillo a Galadriel, que se sintió tentada a cogerlo, pero lo rechazó porque sabía que el poder del Anillo era de naturaleza malvada y lo que se conseguía con él se tornaba en maldad.
Así que se resignó a seguir siendo Galadriel, y despidió a la Compañía regalándoles unas capas élficas que hacían casi invisibles a los que la llevaran, un broche, y lembas, pan del camino de los elfos, una especie de galleta que daba la energía suficiente para toda la jornada comiendo sólo una.

Gandalf

Gandalf el Gris era uno de los Istari, uno de los cinco Maiar entre los que estaba Saruman, que fueron enviados a la Tierra Media para combatir a Sauron y ayudar a los hombres, elfos y enanos que en ella vivían. Gandalf era su nombre entre los hombres, aunque su nombre en su juventud en el Oeste era Olorin, y era Mithrandir para los elfos. Saruman el Blanco era el jefe del Concilio de los Magos por ser el más versado en los poderes de Sauron, a pesar de que Elrond y Galadriel pensaran que Gandalf era más adecuado para esta tarea por ser el más sabio.
Gandalf casi nunca revelaba lo que pensaba, siempre hablaba lo justo, y muchas veces parecía estar de mal humor. A pesar de ello era muy querido y admirado por todos, y hasta aquellos que le temían se maravillaban con sus fuegos de artificio, aunque en Rohan se le conociera como Cuervo de la Tempestad, por aparecer siempre en los peores momentos. Fue él quien sugirió a los enanos de Thorin Escudo de Roble que llevaran al hobbitBilbo Bolsón en su empresa para recuperar el tesoro del dragón Smaug en la Montaña Solitaria, en la que se encontró el Único. Al principio Gandalf no pensó en el anillo encontrado por Bilbo, influido por Saruman, pero tras investigar y recorrer muchas millas junto con Aragorn, éste encontró a Gollum, la criatura que guardó el Anillo tras robárselo a su amigo Déagol el día de su cumpleaños, y descubrió que el Anillo encontrado era el Único al leer lo que Sauron grabó en el en la lengua de Mordor:

” Ash nazg durbatulúk, ash nazg gimbatul,
ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul.”

Lo que en lengua común significa:

“Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las Tinieblas.”

Tras el Concilio de Elrond, Gandalf se convirtió en el guía de la Compañía de los Nueve, pero cayó en Moria luchando con un Balrog. Aunque el mago no murió, cayó a un foso, derrotó al Balrog, recorrió caminos extraños y olvidados para volver, a lomos de Gwaihir el Señor de las Águilas, como Gandalf el Blanco, más poderoso y terrible. Después, montando a Sombragris el mejor de los caballos Mearas, fue reuniendo los ejércitos de todas las tierras para combatir a Sauron y desviar su vista del verdadero objetivo que era la destrucción del Anillo. Así animó al Rey Theoden para unirse a la lucha, venció a Saruman el Multicolor en Orthanc, se enfrentó al Señor de los Nazgûl en la puerta de Minas Tirith, y encabezó a los Capitanes del Oeste en la Batalla Final. Al término de la Tercera Edad se fue con los demás en los barcos, tras revelar que él era el custodio de Narya, el Anillo Rojo de Fuego, que le entregó hacía mucho tiempo Círdan el Carpintero de Barcos.

Gimili

Gimli el enano era hijo de Glóin, uno de los enanos que acompañó a Bilbo Bolsón en su aventura en la Montaña Solitaria. Acompañó a su padre de Erebor a Rivendell para comunicar a Elrond y Gandalf que Sauron buscaba a Bilbo y al Anillo que éste le cogió a Gollum en su viaje.
Una vez puestos al corriente de la naturaleza del Anillo Único se decidió que el destino del maléfico objeto debía ser el Fuego del Monte Orodruin, en Mordor, donde fue creado, y Gimli iría en la Compañía de los Nueve que tenía como objetivo la destrucción del Anillo, en representación del pueblo de los enanos.
Gimli y los demás llegaron a Moria tras su aventura en la montaña Caradhras, y allí pudo comprobar como se había malogrado el trabajo de sus antepasados en Khazad-Dûm, encontrando el cuerpo de Balin, otro de los compañeros de Bilbo, que había ido a Moria tiempo atrás a reclamar lo que en otro tiempo fue de los enanos y que ahora dominaba El Daño de Durin, el Balrog. Tras esta tristeza, Gimli quedó maravillado de la belleza de Galadriel en Lórien, y se encomendó a ella para el resto de su vida
Enseguida Gimli se hizo amigo inseparable de Legolas el elfo y, junto con Aragorn, partieron en busca de Merry y Pippin cuando se los llevaron los orcos, tras la caída de Boromir. Después de encontrarlos con Bárbol y de reencontrarse con Gandalf, partieron hacia Rohan, en donde su hacha acabó con muchos orcos al grito de Baruk Khazâd! Khazâd ai mênu!, salvando a Eomer de la Marca en la batalla de Cuernavilla.
También mostró su valor en la batalla de los Campos del Pelennor en Gondor y en la Batalla Final en la Puerta Negra de Mordor. Tras la guerra, Gimli se convirtió en Señor de las Cavernas Centelleantes, las cavernas que se encontraban bajo el Abismo de Helm. Siguió siendo Señor de las Cavernas Centelleantes hasta la muerte de Aragorn en el 120 de la Cuarta Edad, cuando, junto con su amigo Legolas, zarpó en una nave élfica en dirección hacia las Tierras Imperecederas.

Gollum

Mucho tiempo atrás dos hobbits pescaban en el Río Grande y uno de ellos, llamado Déagol, encontró un anillo. El otro, Sméagol, era un hobbit preguntón y curioso que se interesaba por las raíces y orígenes subterráneos, se zambullía en lagos profundos y cavaba y abría túneles en los montículos verdes. Era el cumpleaños de Sméagol y éste le pidió a Déagol que le diera el Anillo, pero Déagol ya la había dado un regalo y le dijo que lo quería para él, así que Sméagol lo estranguló y se quedó la joya.
El Anillo le hacía invisible cuando se lo ponía, así que Sméagol lo usó para sus maliciosos fines, hasta que empezó a ser impopular entre los demás hobbits, pues se dedicaba a robar y a andar de aquí para allá murmurando entre dientes y gorgoteando y por eso lo llamaron Gollum. Finalmente lo expulsaron de la familia, y bajo el efecto del Anillo recorrió la Tierra Media huyendo de la luz del Sol, para acabar en una caverna escondido del resto del mundo.
Fue en aquella caverna donde se encontró con Bilbo Bolsón. Por aquel entonces, por culpa del Anillo, se había convertido en una criatura miserable, con las patas palmeadas, el cuerpo delgado pero fuerte, unos miembros largos y huesudos con los que sacaba pescados que se comía crudos, unos ojos verdosos y brillantes adaptados a la obscuridad, y un pelo ralo que en nada recordaba al joven hobbit que fue algún día. Gollum ya sólo hablaba con el Anillo llamándolo Mi precioso con voz silbante, y refiriéndose a sí mismo en tercera persona.
Bilbo le robó el Anillo tras la lucha de adivinanzas, y Gollum venció su miedo por el deseo de recuperar su regalo de cumpleaños, y salió de la cueva. Gandalf y Aragorn lo encontraron pero se les escapó, aunque su captura sirvió para que el mago conociera la naturaleza del Anillo y su destino. Tras el consejo de Elrond Gollum siguió al Anillo, y después de la separación de la Compañía, alcanzó a Sam y a Frodo y tras una pelea se ofreció a guiar a los hobbits a Mordor. Durante el viaje Gollum discutió a menudo con Sam que no entendía porqué Bilbo y Gandalf no lo mataron cuando tuvieron ocasión, pero con Frodo pareció llevarse mejor por ser éste el portador del Anillo que aún seguía ejerciendo influencia sobre él, y le prometió fidelidad. Después de atravesar las Ciénagas de los Muertos, llegaron a la puerta de Mordor como les prometió Gollum, el Morannon, y ante la imposibilidad de atravesarla, Gollum sugirió tomar el camino de Cirith Ungol, donde les traicionó llevándoles hasta Ella-Laraña. Cuando escaparon Sam y Frodo Gollum los siguió hasta la Montaña del Destino en la meseta de Orodruin y allí atacó a Frodo para quitarle el Anillo, tras ver su titubeo a la hora de tirar la Joya al fuego. Lucharon y Gollum recuperó el Anillo pero en su alegría dio un paso de más y cayó al fuego junto con su Tesoro, y el dedo de Frodo.

Merry

Meriadoc Brandigamo, más conocido como Merry, hijo de Saradoc Brandigamo, Señor de Los Gamos se unió secretamente, junto con su amigo Pippin, a Frodo y a Sam en su viaje a Rivendell. Allí tras el Concilio de Elrond se decidió que se unieran a la Compañía del Anillo y se embarcaron en una aventura que todos pensaban que les venía grande a dos simples hobbits.
Merry y Pippin fueron tomados como rehenes por los orcos de Saruman, pero escaparon y fueron recogidos por Bárbol el Ent de Fangorn. Tras el reencuentro con Gandalf ayudaron a convencer a Bárbol para que tomara partido en la lucha contra Saruman, y participaron en la conquista de la torre de Orthanc. Allí se reunieron de nuevo con Aragorn, Gimli y Legolas y tras separase de Pippin se puso al servicio del rey Theoden de Rohan.
Junto con Pippin llegó a ser el hobbit más alto de la historia, debido al brebaje que les dio Bárbol en Fangorn. Sucedió a su padre como Señor de Los Gamos, y tras la partida en los barcos pasó sus últimos años con Pippin en Rohan y Gondor, donde fue enterrado con todos los honores en la Sala de los Reyes.
Pippin.- Peregrin Tuk, más conocido como Pippin, hijo del Thain de la Comarca se unió secretamente, junto con su amigo Merry, a Frodo y a Sam en su viaje a Rivendell. Allí tras el Concilio de Elrond se decidió que se unieran a la Compañía del Anillo y se embarcaron en una aventura que todos pensaban que les venía grande a dos simples hobbits.
A su regreso a la Comarca luchó en la Batalla de Delagua y se convirtió en un héroe entre los hobbits.

Sam Gamyi

Era el jardinero de Frodo y vivía apaciblemente en Bolsón Cerrado hasta que su amo emprendió la misión de destruir el Anillo del Poder. Desde el principio Sam no se quiso separar de Frodo a pesar de ser un hobbit sencillo al que lo que más le gusta es una buena comida junto con una buena historia.
Una de las mayores ilusiones de Sam era la de ver a los Elfos y en su aventura tuvo oportunidad verlos. En el Concilio de Elrond se decidió que acompañara a Frodo, y eso fue lo que hizo hasta en el momento en el que atacaron los orcos y la Compañía del Anillo se disolvió. Quedaron entonces solos él y Frodo, aunque pronto se les unió Gollum, criatura con la que discutió en multitud de ocasiones ya que San no confiaba en ella.
Sam protegió a Frodo en todo momento, un ejemplo fue cuando venció a Ella-Laraña, salvando después a Frodo de los orcos convirtiéndose por algún tiempo en el portador del Anillo.
Tras todas estas aventuras llevó a hombros a Frodo hasta las Grietas del Destino para concluir su misión, y ser por último rescatado por las Aguilas.
Al final de la Tercera Edad Sam se quedó en la Tierra Media cuidando su jardín (que llegó a ser el mejor de toda la comarca gracias a la tierra y la semilla de mallorn que le dio la Dama Galadriel), casándose con Rosita Coto y llegando a ser un hobbit importante.

Sauron

Sauron, que significa «el aborrecido», se convirtió en el principal lugarteniente de Melkor. En las Edades de la Oscuridad, mientras Melkor gobernaba en Utumno, y en las Edades de las Estrellas, mientras Melkor estuvo encadenado por los Valar, Sauron gobernó el reino maligno de Angband. Durante las Guerras de Beleriand, Sauron sirvió a su amo, hasta que éste fue arrojado al Vacío, al final de la Primera Edad del Sol.
Sauron reapareció en la Tierra Media en el siglo quinto de la Segunda Edad como Annatar, «señor de los dones». En 1500 sedujo a los Herreros elfos de Eregion para que forjaran los Anillos de Poder. Entonces se convirtió en Señor de los Anillos al forjar él el Anillo Único. Sauron fue haciendo crecer el poder de Mordor y puso bajo su dominio a los hombres del este y del sur. Por último, los númenóreanos llegaron para hacerle la guerra en 3262, y el poder de éstos era tal que Sauron se rindió. Incapaz de vencerlos militarmente, los corrompió y ello provocó la destrucción total de Númenor. Entonces la hermosa forma de Sauron fue destruida, pero su espíritu huyó a Mordor, y con el Anillo Único se convirtió en Señor Oscuro: un temible guerrero de armadura negra con la piel negra y quemada, de ojos iracundos.
Pero incluso esta forma quedó destruida al final de la Segunda Edad, después de la guerra contra la Última Alianza de elfos y hombres, cuando Isildur, el antepasado de Aragorn, cortó el dedo en que llevaba el Anillo Único. Sin embargo, al no haber sido destruido éste, el espíritu de Sauron pudo resurgir nuevamente. En el año 1000 de la Tercera Edad se manifestó con la forma de un enorme ojo sin párpado. Era como el ojo de un gran felino, pero lleno de odio, aureolado de llamas y rodeado de oscuridad. Durante casi dos mil años, Sauron se escondió en el Bosque Negro y sólo se lo conoció como el Nigromante de Dol Guldur, mientras que enviaba a los Espectros del Anillo, orcos y reyes bárbaros contra los dúnedain y sus aliados. En 2941, Sauron regresó a Mordor y comenzó a reconstruir la Torre Oscura.
Desgraciadamente para él, en ese mismo año el Anillo Único pasó a ser posesión de un hobbit, Bilbo Bolsón.

Saruman

Saruman el Blanco fue el primero de los Istari, los Magos que fueron enviados a la Tierra Media para combatir a Sauron. Era, junto con Gandalf el Gris, el más poderoso de su clase. En las Tierras Imperecederas era conocido como Curumo, uno de los espíritus Maiar de Aulë el Herrero.
Cuando apareció por vez primera en la Tierra Media, vestía ropajes blancos, tenía el pelo negro azabache y hablaba con una voz sabia y hermosa. Viajó por la Tierra Media buscando la forma de vencer al Señor Oscuro. Pero al cabo de un tiempo se volvió orgulloso y deseó ser él mismo poderoso, pues había estudiado demasiado las malas artes de Sauron y cayó bajo su influjo.
En el año 2759, Saruman entró en Isengard y en la torre de Orthanc, y reunió allí a orcos, Medio orcos, uruk-hai y dunlendinos bajo un estandarte negro con una mano blanca. Quedó atrapado en las conspiraciones del Señor de los Anillos y se convirtió en su siervo sin darse cuenta.
Pero en la Guerra del Anillo el poder de Saruman fue aniquilado por la combinación de la Marcha de los Ents sobre Isengard. Su bastón fue roto por Gandalf y éste le quitó sus poderes mágicos. Saruman cayó tan bajo que buscó una mezquina venganza en la Comarca. Allí, en una patética apuesta por hacerse con el poder, Saruman fue superado por los hobbits y recibió muerte de su propio servidor, Gríma Lengua de Serpiente.

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Entrevista realizada al presidente de la Sociedad Tolkien, Alejandro del Pino, sobre el Club de fanáticos en Uruguay.

Fuente: Diario El País.
Montevideo Uruguay.
11/12/2007

Tolkien mantiene su club de fanáticos en Uruguay

Alejandro del Pino

PROFESOR DE INGLÉS

Más que un libro, “El Señor de los Anillos” es para Alejandro del Pino una obra perfecta acerca de la amistad y la coherencia. Además de la célebre creación de J. R. R. Tolkien, tiene otros 15 trabajos del autor, entre obras directas, biografías, cartas e historias adyacentes a las que ocurren en la Tierra Media. De puro fanático, algunos están incluso en otros idiomas. Hoy, es quien preside la Sociedad Tolkien del Uruguay, desde donde ha organizado charlas, participaciones en eventos y una fluida comunicación con sociedades similares de todo el mundo.

por: ELOISA CAPURRO

Al hablar con Alejandro del Pino uno sabe que está frente a un fanático. No por su apariencia, ya que él reconoce que eso de disfrazarse no va con su persona. Tampoco por el hecho de que parece conocer cada aspecto de la vida de J. R. R. Tolkien. Es algo en su tono de voz que lo delata, un entusiasmo que comenzó cuando apenas tenía 20 años.

“Había oído hablar de él pero nunca lo había leído. Una vez estaba en la casa de un amigo y vi el segundo tomo de El Señor de los Anillos. La experiencia fue impresionante y extraña porque no tenía ni el principio ni el final de la historia, sino el medio. Salí corriendo a conseguir el libro”, cuenta 34 años después.

Su afición se trasladó con él, cuando se mudó hace tres años a Montevideo desde Buenos Aires. Pero la decisión tuvo motivos más fuertes. “Conocí por Internet a una uruguaya. Ella vino a Buenos Aires a vivir conmigo un tiempo y después decidimos venirnos para acá”, relata. Junto con él se fueron los 15 libros de Tolkien que posee, algunos en italiano. Al igual que el conocido autor, del Pino detesta que traduzcan los nombres de los personajes. “Algunos son muy graciosos, pero para Tolkien los nombres tienen un significado y eso se pierde con la traducción”.

A este fanatismo intentó incorporar a su hija, su pareja y hasta a su padre, aunque el éxito fue relativo. “Mi padre lo leyó cuando tenía casi 70 años y le encantó. Con mi hija conseguí que terminara de leer El Hobbit, pero no fue más allá. Le gustó pero no como para ponerse a leer El Señor de los Anillos que, por su tamaño, asusta un poco. Pero tampoco pretendo que todos lo lean”, asegura.

Según él, para ser un perfecto fanático de Tolkien se necesita gusto por la literatura fantástica y un gran hábito de lectura. “Son tomos muy grandes, de hecho El Señor de los Anillos es un solo libro que se publicó en tres partes por razones de publicidad. Eso te puede llevar a leerlo, pero después te puede gustar como no”.

Hijo de un diplomático y con una infancia repartida entre Argentina, Portugal, Colombia y hasta Pakistán, del Pino reconoce que para él los libros oficiaron de refugio. “Mi padre también leía muchísimo y a mi siempre me encantó leer. Yo fui un niño muy callado y la vida diplomática es muy difícil”, reconoce. Esa vida obligó a los seis hermanos a separarse; los tres mayores quedaron en Argentina estudiando en la Universidad. “Ahora tenés Internet y todo, pero en aquella época apenas era por teléfono y muy de vez en cuando. Hoy hay una gran diferencia entre los tres hermanos mayores y los menores”, cuenta.

De esa etapa, sus recuerdos más atesorados son los cuatro años que vivió en Pakistán. “Es una cultura totalmente distinta. Yo dos años los viví con una familia paquistaní en Karachi. Era extraño, un argentino viviendo en Pakistán y estudiando en un colegio americano”, recuerda.

En aquel colegio descubrió “The Catcher in the Rye”, (”El Guardián en el Centeno”) de John Salinger, una obra que también lo capturó. “Cuando empecé a estudiar inglés, abrí mis criterios porque tenía posibilidades de leer mucho más. Yo no creo en aquello de que si te gusta Tolkien, no te gusta nada más”, opina.

Hoy son una decena de personas las que conforman la Sociedad Tolkien del Uruguay, aunque su presidente asegura que las tres películas que el director Peter Jackson realizó en base a El Señor de los Anillos ayudó y mucho a la concurrencia. “La Sociedad se formó hace unos cinco años y coincidió con el principio de las películas así que hubo un boom con más de 30 miembros y reuniones multitudinarias. Después eso se dilató”, dice. Los que quedan son, como él, verdaderos fanáticos.

PERFIL

Nombre: Alejandro del Pino

Nació en: Buenos Aires

Edad: 54 años

Profesión: Profesor de inglés

Otros datos: También escribe, aunque no sólo literatura fantástica

CINE VS. LITERATURA

Para del Pino, la adaptación que Peter Jackson hizo de El Señor de los Anillos dejó bastante que desear. “Una cosa impresionante de Tolkien es la coherencia de los personajes. Sus formas de ser son muy importantes para la historia y en la película eso no se refleja. En Aragon (interpretado por Vigo Mortensen) y Frodo (Elijah Woods) están las mayores falencias, mientras que Gandalf (Ian McKellen) es el mejor hecho”. Aunque del Pino no usa apodos como sus compañeros de la Sociedad Tolkien del Uruguay, admite que se identifica con este último. “Soy viejo y tengo barba. Pero además, en la Sociedad son todos jóvenes y yo siento que, como Gandalf, soy una referencia para ellos”.

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